sábado, 1 de septiembre de 2007

Torre de Loja, en Quintana de Valdivielso



TORRE DE LOJA, EN QUINTANA DE VALDIVIELSO

“Casa fuerte que se titula de Loja, con su torre fuerte de cantería y almenaje por remate, toda muy antigua, con seis escudos en la fachada de hacia cierzo, con su foso de cantería y al dicho aire cierzo tiene su puerta principal, y al lado del solano, abrego y regañón, tiene sus huertas con casas bajas, corrales, sitios de desvanes y servidumbres…. Alinda solano camino real que va de El Almiñé para Quintana. Una huerta detrás de ella, cercada de paredes con almenas de cantería, con su era, casa y pajar, dentro de ella dos fanegas de sembradura….. estanque”

Es la torre más importante del Valle, tanto por su grandeza, como por su elegancia y número de escudos heráldicos. Es cuadrada y de sillería en arcos, ventanas, esquinales y almenaje, de mampostería concertada, el resto.

La puerta de ingreso es de medio punto, con enormes salmeres y cerramiento de madera, con librillos góticos; en la parte baja hay buitreras en desviación para la defensa. Sobre ella campean dos finos escuditos bajo guardapolvo: el primero cuartelado con cinco lises y dos ruedas alternando; el segundo lleva árbol con lobo pasante y caldera.

El primer piso se ilumina con un ajimez plano, inscripto en un marco bien labrado; ocupa el centro del mismo el escudo primitivo de los Velascos (escaques de veros).

Sabemos que D. Juan Sánchez Saravia de Rueda fundó en 1515 sobre esta torre, llamada de Loja o de Penilla, un mayorazgo, que heredó su hijo el Licenciado D. Juan de Saravia Rueda, fallecido en 1534, que fue alcalde mayor del Condestable de Castilla. Esto explica la presencia del escudo de los Velasco en la torre. Procedía esta familia de la casa llamada Abadía de Rueda, cerca de Villarcayo, y en Villacomparada de Rueda tenían una torre, conservada ya sólo en parte, al pie de la cual hay un escudo de sus armas.

El segundo piso tiene una bella ventana adintelada y protegida por un arrabá, donde campea en el centro el escudo de los Velasco, y a su lado se repiten los anteriormente descritos. Más arriba se aprecia un voladizo a modo de matacán sobre tres arquitos, y bajo el voladizo, a la derecha, una ventana gótica.

La barbacana consta de seis almenas y un cubo a cada lado, con almenas más pequeñas. Para arrojar el agua de lluvia hay gárgolas con figuras de lobos.

La fachada de Poniente ofrece algunos canes de apoyo para una cubierta en su zona baja y una pequeña ventana en el segundo piso.


En la fachada de Mediodía hay una puerta con arco de medio punto, formado por largos salmeres. A ella se llega por una escalera de piedra; la presencia de canes de apoyo paralelos a la subida, indica que estuvo cubierta. El pie de la puerta está defendido por una buitrera, cerca de la cual hay un ventanillo de pabellón. Más arriba sobre cuatro canes de apoyo se sitúa una “terraza” de madera.

La fachada oriental, en parte tapada por un edificio añadido, conserva dos ventanitas en el primer piso y un ajimez en el segundo, adornado con un escudo de tres bandas.

El interior de la torre conserva sus pisos de madera y yeso, su escalera y la decoración de sus estancias, Estas se apoyan sobre fuertes machones de madera, con un gran pie derecho en el centro, provisto de bellas zapatas.

En el primer piso hay un gran salón con chimenea para leña al fondo, iluminado por una gran ventana y tres compartimientos, a los cuales se pasa por graciosas puertas de madera góticas, con arco de yesería gótico-mudéjar. Una de ellas está adornada con librillos góticos.

El segundo es muy semejante al anterior en su distribución, pero sólo una de sus portadas de forma adintelada tiene yesería mudéjar. En algún tiempo debió servir de cárcel. Tal vez algún preso literato puso allí esta leyenda, con caracteres del siglo XVIII: “Optimum (sic) animalium homo est sic separatur et justicia pesimum omnium sebisima….justicia est….. armas”, que puede interpretarse: “El hombre es el mejor de los animales y en esto se distingue de los demás, y la justicia cruel el peor de todos, la justicia es……las armas”

Adosado al edificio, a la parte de Oriente, hay un accesorio, que, según la tradición fue cárcel. Se entra en él por puerta ojival y tiene un ajimez con escudo de tres bandas. A continuación, en la parte de Oriente, se abren cuatro amplias habitaciones con grandes ventanas, que fueron añadidas hacia el siglo XVIII.

El arco exterior que da paso al patio, donde se abre la puerta alta de la torre y debieron estar las caballerizas, es casi contemporáneo a la torre, y como los anteriores, de medio punto: se adorna con tres escudos, uno de ellos en su puesto surmontado de yelmo, del cual penden bellos lambrequines con cascabeles; sus armas son las mismas que las de otros escudos de la torre, con la diferencia de que algunas lises son partidas, lo que indica sus relaciones con la Casa Real de Francia, y una de las calderas va sobre ondas. El otro, que ha sido desmontado, es cuartelado, lleva tres canes coronados en el jefe y sólo dos de la misma forma en el tercer cuartel, con castillo formal y tres bandas en los restantes cuarteles. La orla tiene series de tres ruedas y escaques de veros. Le acompañaba una leyenda gótica que ha sido barbaramente mutilada. Por las palabras que pueden leerse, se deduce que era uno de tantos lemas usados por los nobles para excitarse al esfuerzo en las batallas.

Vocabulario

Salmer: Piedra del machón o muro, cortada en plano inclinado, de donde arranca un arco adintelado.

Vero: Esmaltes que cubren el escudo en figura de campanillas alternadas, unas de plata y otras de azur y con las bocas opuestas.

Arrabá: Adorno rectangular, que suele circunscribir el arco de las puertas y ventanas de estilo árabe.

Matacán: Obra voladiza en lo alto de un muro, de una torre o de una puerta fortificada.

Barbacana: Muro bajo defensivo.

Almena: Cada uno de los prismas, por lo común rectangulares, que coronan los muros de las antiguas fortalezas.

Bibliografía utilizada

Julián García Sainz De Baranda, Luciano Huidobro Serna “ Apuntes descriptivos, históricos y arqueológicos de la Merindad de Valdivielso”. Imprenta El Castellano, 1930.

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